martes, 15 de mayo de 2007

Lunes 14-may-2007

Shopping Porteño con final somnífero

Repetimos la empanada tipo 12. Hoy nos hicimos el propósito de salir más temprano para conocer la mañana porteña por primera vez. Despues de la empanada nos fuimos caminando por Callao hasta Santa Fé; la idea era llegar hasta el centro comercial Alto Palermo que se encuentra a media cuadra de Santa Fé en una avénida con nombre impronunciable (algo así como Billingursthst).

Despues del desayuno nos dimos a la tarea de cazar un dulcito (factura lo llaman aquí) y un buen café. Esta ciudad nos ha estado jugando camuninga con la comida; cuándo buscamos un restaurant aparecen los mejores dulcitos del país, y cuándo buscamos un dulcito aparecen los mejores bifes del mundo. Estoy pensando seriamente cambiar el orden de las comidas y dejar para último la carne :-)

Nos comimos un dulcito mediocre en un boliche en Santa Fé; nada rescatable excepto el café que se parecía bastante a un con leche.

Con el cupo de dólares recién aprobado, me sentía como adolescente con primera tarjeta de crédito; es decir, como si no tuviera que pagarla. Me compré hasta un segundo gorrito (que sólo podría usar en el pico Bolívar en Venezuela de lo caliente que es). Tienen buenos precios en ropa deportiva y mejor si son dólares de cadivi (GRACIAS mi presidente por acabar con la economía para dejarme los dólares más baratos!!)

Finalmente con la tarjeta maltrecha por la utilización teenager que le dí, llegamos al centro Comercial Alto Palermo; un centro comercial con una mezcla entre Los Naranjos y el San Ignacio con unos precios que sólo puedes pagar si eres hacendado. Con una ropa que hace ver buen mozo hasta a Maza Zavala. Afortunadamente mi adolescencia no fue tan fuerte en ese sitio.

Despues encontramos un multicine a media cuadra de Alto Palermo que hace ver el del Unicentro el Marques como un hometheater. 10 salas en un mega edificio super bien montado. Compramos una entrada para ver El Otro; segun los críticos porteños la última GRAN película del cine argentino. Con las entradas en la mano nos fuimos a la caza del Bife mágico; despues que encontraramos cerrados a los restaurantes que se veían más arrechos, terminamos en un sitio muy bonito de pastas. La pasta de Salmón estaba un pelo simple pero el bife con pasta (algo así como un cartocho) estaba muy bueno. Como es de esperar terminamos hasta dónde dice no pise la grama, y nos fuimos al cine con el Profesor Chiflado dentro de la pancita.

La película es digna heredera de lo peor del cine francés; en los primeros 10 minutos Diana y yo estabamos luchando por no dormirnos. Al director no se le ocurrió mejor idea que colocar de banda sonora la respiración del protagonista (Julio Chávez para más señas) y su tacones al andar. Con tomas de 45 minutos en silencio, esta película demuestra que se puede (intentar) hacer una película sin guion, sin ritmo, sin historia y de pasapalos ganarse dos osos de berlin (la madre que parió a los alemanes!!). Julio Chávez pareciera un buen actor, lástima que en esta película sólo pone cara de ladillado, práctica un par de veces una sonrisa de guevon y sólo menciona más de dos frases cada media hora. Despues de esta película nos vinimos a dormir divinamente.

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